El estancamiento de la obra publica
Promesas incumplidas
Todas las etapas del Plan Federal de Viviendas lanzadas desde 2004 quedaron inconclusas. De la segunda se completó el 1,3% de lo prometido. Y denuncian que los requisitos para inscribirse son "descabellados". Una historia de propuestas preelectorales que, con el tiempo, terminan por olvidarse
Los problemas que sobreviven en los distritos de la Provincia respecto a la obra pública mucho tienen que ver con las demoras que se suscitaron en los trabajos enmarcados en el Plan Federal de Viviendas que lanzó la administración Kirchner, primero en 2004, después en 2005 y por último en marzo del año pasado. A eso se le suma el déficit habitacional, aún irresuelto, y que llevó a muchos barrios a rebelarse contra la adhesión al programa nacional.
Números preocupantes, cifras que no cierran y tiempos inusitados de terminación (aunque en política se hayan vuelto una costumbre) son el resultado que arroja el estudio de la situación. Y en muchas localidades las penurias se llevan día a día.
Esteban Echeverría jugó un rol ejemplar (en sentido literal) en esta realidad. Una toma de tierras en Camino de Cintura al 300 derivó en un pedido de desalojo por parte del municipio a la Justicia, cosa que se efectuó, ofreciendo a cambio la posibilidad de inscripción al Plan Federal para los necesitados. Sin embargo, las denuncias no demoraron en llegar: los vecinos alegaron que los requisitos para incluirse en el programa son descabellados, ya que se exige certificado de trabajo, ser mayor de 21 años y residencia en el distrito de al menos cinco años.
La propuesta a los damnificados fue elevada por el gobierno comunal a través de Marcelo Fereccio, subsecretario de Tierras de una localidad en la que se encuentran 7 mil familias inscriptas en el Plan y en el que se habrían entregado sólo 500 casas. Con todo, no es más que un acto que constituye un pequeño ejemplo de una situación que se multiplica en casi todo el país.
Números oficiales (y bajos)
La estadística, decía Umberto Eco, es la ciencia por la que si un hombre come dos pollos y otro no come ninguno, dos hombres comieron un pollo cada uno. Sin embargo, hay cifras que no permiten ironizar con estas cuestiones, después de todo verdaderas.
Los planes habitacionales lanzados por Nación se dividen en Programa Federal de Construcción de Viviendas (Etapa I) y Programa Federal Plurianual de Construcción de Viviendas (Etapa II). En cualquiera de los casos, también existen divisiones en subprogramas: con municipios, de Urbanización de Villas, para mejorar el hábitat urbano, y llama la atención el Subprograma Federal de Terminación de Viviendas. De esto se deduce que no sólo se necesita un programa para empezar las obras, sino que también se precisa otro para terminarlas.
Aquí se encuentra la enorme contradicción: ninguno de los subprogramas descriptos está terminado. La Etapa I contemplaba la creación de 120 mil viviendas, de las cuales 101.331 figuraban en los legajos por un monto de $ 4.346 millones. Según datos oficiales del ministerio de Planificación a los que accedió Hoy, hasta el momento sólo se terminaron poco menos de 60 mil.
Sin embargo, el número es alto si se coteja con los demás índices. La Etapa II, por caso, prevé una inversión de casi $ 3.100 millones, para la construcción de 48.711 casas. ¿Terminadas? Sólo 4.447, apenas el 9,1% de total de la obra, y de las cuales 23.700, el 48,6%, ni siquiera se empezaron.
Por el lado del programa con municipios, las cifras no distan demasiado de las primeras. En la Etapa I, $ 1.275 millones se destinarían a la construcción de 21.736 viviendas. A la fecha sólo están finalizadas 12.300, poco más de la mitad. Aún con ese déficit, se lanzó la segunda etapa del Plan, que abarcó a ocho ciudades y se destinaron $ 267 millones para casi 3 mil casas. Esta vez, las obras concluidas alcanzaron un número exacto: cero. Ninguna de las viviendas fue terminada, y sus estructuras muertas en grandes terrenos huérfanos de vida aún continúan a la espera de sus dueños, gente desesperada que (como en el caso de Esteban Echeverría) no puede entender de tiempos políticos.
No mienten
Los fríos números arrojarán datos que, a la larga, tal vez permitan esbozar un análisis más exhaustivo. En materia de vivienda, la administración que comandó Néstor Kirchner no cumplió con lo prometido. De las 420 mil viviendas anunciadas en los albores de su gestión (que son aquellas que componen la primera y segunda etapa del Plan Federal) se entregaron 62.949, es decir, el 14,9%.
E incluso más. La distribución de las casas entre las distintas provincias argentinas tampoco dejó conforme a nadie. En base a datos de la consultora privada Economía y Regiones, muchos son los que cuestionan la falta de equidad a la hora de "repartir" los hogares.
Los índices reflejan que el programa habitacional del Gobierno cubre sólo el 16% del total de hogares deficitarios, y que a provincias como Tierra del Fuego y Santa Cruz se les asignan mayor cantidad de los que necesitan (109%). En ese contexto, a provincias más vulnerables como Chaco, Misiones, Tucumán, Salta, Corrientes, Formosa y Santiago del Estero, les solucionan menos del 15% del problema habitacional.
Los golpes de efecto que buscó el ex presidente parece que se limitaron sólo a eso. La primera etapa había sido anunciada con énfasis el 21 de julio de 2004, mientras que la segunda (gene-ral), un año después y justo antes de las elecciones legislativas, permitieron (además de ganar los comicios) la construcción de 3.949 viviendas, un número que no resulta para nada despreciable..., si no se lo relaciona con las 300 mil prometidas. Es decir, sólo se cumplió con el 1,3% de lo prometido.
El intendente de Echeverría, Fernando Gray, tildó de "sinvergüenzas" a los vecinos que ocuparon las tierras. Tal vez la situación habitacional por la que atraviesa el país permita utilizar con razón ese adjetivo, aunque seguramente haya que analizar bien quiénes son los merecidos destinatarios.
Ezequiel Vazquez
vazquez@diariohoy.net
Promesas incumplidas
Todas las etapas del Plan Federal de Viviendas lanzadas desde 2004 quedaron inconclusas. De la segunda se completó el 1,3% de lo prometido. Y denuncian que los requisitos para inscribirse son "descabellados". Una historia de propuestas preelectorales que, con el tiempo, terminan por olvidarse
Los problemas que sobreviven en los distritos de la Provincia respecto a la obra pública mucho tienen que ver con las demoras que se suscitaron en los trabajos enmarcados en el Plan Federal de Viviendas que lanzó la administración Kirchner, primero en 2004, después en 2005 y por último en marzo del año pasado. A eso se le suma el déficit habitacional, aún irresuelto, y que llevó a muchos barrios a rebelarse contra la adhesión al programa nacional.
Números preocupantes, cifras que no cierran y tiempos inusitados de terminación (aunque en política se hayan vuelto una costumbre) son el resultado que arroja el estudio de la situación. Y en muchas localidades las penurias se llevan día a día.
Esteban Echeverría jugó un rol ejemplar (en sentido literal) en esta realidad. Una toma de tierras en Camino de Cintura al 300 derivó en un pedido de desalojo por parte del municipio a la Justicia, cosa que se efectuó, ofreciendo a cambio la posibilidad de inscripción al Plan Federal para los necesitados. Sin embargo, las denuncias no demoraron en llegar: los vecinos alegaron que los requisitos para incluirse en el programa son descabellados, ya que se exige certificado de trabajo, ser mayor de 21 años y residencia en el distrito de al menos cinco años.
La propuesta a los damnificados fue elevada por el gobierno comunal a través de Marcelo Fereccio, subsecretario de Tierras de una localidad en la que se encuentran 7 mil familias inscriptas en el Plan y en el que se habrían entregado sólo 500 casas. Con todo, no es más que un acto que constituye un pequeño ejemplo de una situación que se multiplica en casi todo el país.
Números oficiales (y bajos)
La estadística, decía Umberto Eco, es la ciencia por la que si un hombre come dos pollos y otro no come ninguno, dos hombres comieron un pollo cada uno. Sin embargo, hay cifras que no permiten ironizar con estas cuestiones, después de todo verdaderas.
Los planes habitacionales lanzados por Nación se dividen en Programa Federal de Construcción de Viviendas (Etapa I) y Programa Federal Plurianual de Construcción de Viviendas (Etapa II). En cualquiera de los casos, también existen divisiones en subprogramas: con municipios, de Urbanización de Villas, para mejorar el hábitat urbano, y llama la atención el Subprograma Federal de Terminación de Viviendas. De esto se deduce que no sólo se necesita un programa para empezar las obras, sino que también se precisa otro para terminarlas.
Aquí se encuentra la enorme contradicción: ninguno de los subprogramas descriptos está terminado. La Etapa I contemplaba la creación de 120 mil viviendas, de las cuales 101.331 figuraban en los legajos por un monto de $ 4.346 millones. Según datos oficiales del ministerio de Planificación a los que accedió Hoy, hasta el momento sólo se terminaron poco menos de 60 mil.
Sin embargo, el número es alto si se coteja con los demás índices. La Etapa II, por caso, prevé una inversión de casi $ 3.100 millones, para la construcción de 48.711 casas. ¿Terminadas? Sólo 4.447, apenas el 9,1% de total de la obra, y de las cuales 23.700, el 48,6%, ni siquiera se empezaron.
Por el lado del programa con municipios, las cifras no distan demasiado de las primeras. En la Etapa I, $ 1.275 millones se destinarían a la construcción de 21.736 viviendas. A la fecha sólo están finalizadas 12.300, poco más de la mitad. Aún con ese déficit, se lanzó la segunda etapa del Plan, que abarcó a ocho ciudades y se destinaron $ 267 millones para casi 3 mil casas. Esta vez, las obras concluidas alcanzaron un número exacto: cero. Ninguna de las viviendas fue terminada, y sus estructuras muertas en grandes terrenos huérfanos de vida aún continúan a la espera de sus dueños, gente desesperada que (como en el caso de Esteban Echeverría) no puede entender de tiempos políticos.
No mienten
Los fríos números arrojarán datos que, a la larga, tal vez permitan esbozar un análisis más exhaustivo. En materia de vivienda, la administración que comandó Néstor Kirchner no cumplió con lo prometido. De las 420 mil viviendas anunciadas en los albores de su gestión (que son aquellas que componen la primera y segunda etapa del Plan Federal) se entregaron 62.949, es decir, el 14,9%.
E incluso más. La distribución de las casas entre las distintas provincias argentinas tampoco dejó conforme a nadie. En base a datos de la consultora privada Economía y Regiones, muchos son los que cuestionan la falta de equidad a la hora de "repartir" los hogares.
Los índices reflejan que el programa habitacional del Gobierno cubre sólo el 16% del total de hogares deficitarios, y que a provincias como Tierra del Fuego y Santa Cruz se les asignan mayor cantidad de los que necesitan (109%). En ese contexto, a provincias más vulnerables como Chaco, Misiones, Tucumán, Salta, Corrientes, Formosa y Santiago del Estero, les solucionan menos del 15% del problema habitacional.
Los golpes de efecto que buscó el ex presidente parece que se limitaron sólo a eso. La primera etapa había sido anunciada con énfasis el 21 de julio de 2004, mientras que la segunda (gene-ral), un año después y justo antes de las elecciones legislativas, permitieron (además de ganar los comicios) la construcción de 3.949 viviendas, un número que no resulta para nada despreciable..., si no se lo relaciona con las 300 mil prometidas. Es decir, sólo se cumplió con el 1,3% de lo prometido.
El intendente de Echeverría, Fernando Gray, tildó de "sinvergüenzas" a los vecinos que ocuparon las tierras. Tal vez la situación habitacional por la que atraviesa el país permita utilizar con razón ese adjetivo, aunque seguramente haya que analizar bien quiénes son los merecidos destinatarios.
Ezequiel Vazquez
vazquez@diariohoy.net



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